Cycle · kit de prensa
Un ecosistema idle y tranquilo que sigue vivo con el móvil guardado.
Ficha técnica
| Desarrollador | Kinacho |
|---|---|
| Plataforma | Android (Google Play) |
| Salida | Próximamente en Google Play |
| Precio | Compra única, sin anuncios ni compras dentro |
| Idiomas | Castellano e inglés |
Imágenes para descargar
Capturas de móvil (1080×1920)
Capturas de tablet (1440×2560)
Contacto
Escribe a la dirección de contacto que figura en la ficha de Google Play de Cycle.
Descripción
Un valle vacío. La luz cae sobre tierra desnuda.
Cycle es un juego tranquilo de ecosistemas. No plantas nada a mano ni colocas animales: mueves tres condiciones —agua, suelo y refugio— y esperas a ver quién llega. La cuarta es la luz, y esa no tiene mando: la deciden los árboles que dejas crecer.
Las especies llegan solas. Cada una tiene sus condiciones, y cuando se dan, se instala. Y al instalarse cambia las de las demás: las setas fertilizan el suelo, los helechos dan escondite, y cada roble que crece da refugio mientras le quita luz a lo que hay debajo. Una especie que prospera puede dejar a otra sin sitio.
No hay un árbol de mejoras. Hay una red, y tú mueves el clima.
El valle sigue vivo con el juego cerrado
Sigue su propio reloj, el de verdad: si en tu vida es de noche, en el valle también. Pasan las estaciones. Llueve, nieva, se seca. Las poblaciones crecen y se corrigen. Y cuando vuelves —al rato, mañana, la semana que viene— el juego te cuenta qué ha pasado: un timelapse de las horas que te perdiste y un diario escrito como notas de campo.
«Hay libélulas en el valle. Nadie las trajo.»
Ese es el momento del juego. Lo demás son dos minutos de ajustar y volver a guardar el móvil. Un idle para ratos sueltos: tres o cuatro visitas al día.
No vuelves a un valle arruinado
Nada de lo que pase destruye lo conseguido. Los eventos frenan, desvían y complican, pero ninguna especie desaparece del catálogo y ninguna población cae a cero. Si te vas una semana, el valle se ha asilvestrado, no se ha roto.
Seis eras
Cuando el valle cumple su meta puedes cerrarlo y abrir otro: otra paleta, otra música, diecisiete especies nuevas, las mismas reglas.
- El Valle tranquilo, de prado y robles, hasta que llega la garza.
- La Glaciación: líquenes, lemmings, la perdiz nival y un oso en la cresta.
- La Caldera: vida que vuelve sobre la ceniza, salamandras de fuego, tortugas gigantes y un cóndor.
- La Marisma pixelada, en pixel art: cangrejos violinistas, noctiluca en la orilla y un bando de flamencos.
- El Santuario Leviatán: helechos, araucarias, triceratops y velociraptores, hasta que llega el tiranosaurio.
- La Era del Cataclismo: cae el meteorito y el valle vuelve a empezar entre la ceniza, hasta que el cráter es un lago y regresa el cocodrilo.
Las reglas que aprendiste siguen valiendo. Las condiciones que te funcionaban, no.
Mirar de cerca
Pellizca para acercarte al valle. Cada era tiene sus animales de paso: ardillas, erizos, culebras, armiños, zorros árticos, lagartos, bancos de peces, una nutria en la marisma. El valle lo dibuja el juego mientras corre, y un valle maduro no se parece al de nadie, porque sale de tus condiciones y de su propia historia. Al acabar una era puedes enviar una postal de él.
Eco
En el valle vive un murciélago. Duerme de día, cuenta curiosidades verdaderas de cada especie y, si te atascas, te da una pista. Si prefieres el silencio, solo habla cuando lo tocas.
Lo que no hay
Sin anuncios. Sin compras dentro del juego. Sin cofres, sorteos ni recompensas aleatorias. Sin energía que se agote ni esperas que se salten pagando. Sin cuentas propias ni registro obligatorio, y se juega sin conexión: el juego no tiene permiso de internet. Si quieres, Play Juegos guarda una copia de tu valle en la nube de tu cuenta de Google y te da 52 logros; esa copia la hace Play Juegos, y si no lo usas, no hace falta. Los únicos datos que se recogen son los de Play Juegos: van a tu cuenta de Google, nunca al desarrollador. Se paga una vez y ya está.
En castellano y en inglés.
Cycle no te pide nada. Sigue ahí cuando vuelvas.















